Familia Murillo Luque

sábado, 6 de junio de 2026

Fundación de iglesias, pilar para la construcción de comunidades: Legado del movimiento de los hermanos libres y sus lecciones contemporaneas.

La vida de Antonio Murillo Arcos, el protagonista central de la obra "La Sombra del Seminario" se encuentra profundamente relacionada con la fundación de iglesias. Tales iglesias han servido de plataformas para la construcción de comunidades erigidas a parti de la argamasa proporcionada de una misma fe compartida, sencilla pero sólidamente fundamentadas en las enseñanzas de la Biblia. A principios de siglo XX, la época en la cual transcurre la historia, el concepto de religiosidad tanto en España como en Argentina, los dos escenarios de la narrativa, estaba estrictamente relacionada a rituales y liturgias muchas veces más formales que espirituales. Igualmente, las comunidades que se generaban en ambos países en torno a las iglesias católicas romanas reproducían los niveles sociales y jerarquías propias de la época, adoptando cada grupo el rol asignado: Las clases altas ocupando los primeros lugares, las clases medias en la mitad y las bajas hacia el fondo e inclusive los más pobres directamente fuera de las iglesias, mendigando y apelando a la caridad para sobrevivir. 

Pero cuando Antonio Murillo Arcos decidió dejar sus hábitos como sacerdote para vivir una vida de cristiano fuera de la estructura formal de la iglesia católica, fundando nuevas iglesias, uno de los rasgos característicos de estas "asambleas de hermanos" fue precisamente su carácter igualitario y horizontal de estos nuevos cultos que buscaban por todos los medios recuperar la sencillez y pureza de los primeros cristianos que según la biblia compartían sus recursos básicos y celebraban convivir en armonía teniendo todas las cosas en común.  Si bien nunca llegaron a vivir estrictamente en comunidades como los primeros cristianos, era este el modelo que imitaban, sobre todo tratando de ser uno amándose unos a otros como a si mismo, como el Señor les habían enseñado. Murillo Arcos aunque era doctor en Teología y Derecho Canónico, descubrió en esta convivencia con hermanos sencillos el sentido de celebrar la Santa Cena, que lejos de tratarse de una liturgia compleja significaba en verdad compartir el pan y el vino con sus pares con un corazón puro que busca a Dios y espero el retorno del Señor y con el Reino de los Cielos.         

Este perfil particular de comunidad, contrariamente a lo que quienes no han experimentado pertenecer a un grupo como este pueda pensar, es muy abierto y amigable especialmente para quienes más necesidades tiene. Aquellos que antes mendigaban en las entradas de las catedrales encontraron en estas iglesias sencillas un espacio donde pertenecer. Un lugar donde ser tratado como un "hermano" y donde su presencia importe. Un lugar donde la congregación de hermanos desinteresados que genuinamente esperan el reino de Dios materializa la enseñanza de Jesus que en donde haya dos o más Él está en medio. Y cuando Él está en medio se nota, manifestándose en libertad, alegria y amor por doquier.  Basta repasar fotos de la época para apreciar los gestos de camaradería, amistad y hermandad en actividades sencillas de recreación ocurridas con respuestas y compromiso no solo con su comunidad sino también de activismo en favor del resto de la sociedad. Muchas veces estas prédicas son malentendidas interpretadas como proselitismo religioso, pero para este grupo beneficiarios del regalo del Evangelio, esas buenas de liberación del mayor de los enemigos que existe sobre la tierra, el pecado y el engaño de Satanas de confundir lo efímero de esta vida con la razon de la existencia, que mejor que hacer saber a todo el mundo la obra liberadora de Jesucristo? Por supuesto que también se ocupaban de ayudar al prójimo, no solo a sus Hermanos en sus necesidades materiales, sino también a todos los seres humanos especialmente en sus necesidades espirituales. Porque también enseño el Señor "No solo de pan vive el Hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". 



Esta mirada retrospectiva de la vida de estos cristianos a través de la obra "La Sombra del Seminario" contrasta fuertemente con las prácticas contemporáneas de iglesias que en lugar de construir comunidades generan diferencias sociales entre aquellos que acuden a estos espacios, inclusive en muchos casos abusando de los más débiles a través de pedidos de aportes económicos a cambio de promesas ilusorias. Tristemente, lo que prometía convertirse en faros de igualdad y libertad terminaron desviándose para adoptar conductas especulativas reproduciendo los mismos males que habían sido llamados a combatir. La soberbia y la avaricia una vez más irrumpía malignamente desviando el camino de los creyentes apartándoles de la verdad y llevándolas a vivir vidas no comprometidas con el evangelio. Este tema no fue nuevo a Murillo Arcos quien ya en su vejez escribía al respecto alertando a sus hermanos respecto de la marcha de las iglesias y su incidencia en las prácticas comunitarias en la que poco a poco se fueron abandonando actividades al aire libre, como los pic-nics abiertos donde los jóvenes socializaban entre sí y con otros jóvenes del barrio junto a personas de distintas edades y condiciones sociales, como así también las reuniones en los locales de las iglesias, fueron abandonando cultos sobrios de estudios bíblicos y reflexion acompañados con himnos que exaltaban la presencia de Cristo, reemplazados por música estridente y discursos desde púlpitos alejados de la realidad cotidiana de personas sencillas para apelar a cultos pensados como espectáculos destinados a entretener a masas anónimas de asistentes.  

Este legado evangélico de perseverancia en la verdad, alejado de la vanagloria de buscar iglesias masivas con comunidades anonimas interpela en forma contundente a nuestro presente. ¿Hasta donde se puede aceptar una vida cómoda religiosa cuando el evangelio convoca a una movilización personal y búsqueda profunda de trascendencia. Influencia en esferas de poder económico y político, algo que para aquellas comunidades de hermanos habría sido directamente anatema, parece hacerse apoderado de las almas de dirigentes que en forma diligente optan por la notoriedad en lugar del trabajo silencioso pero continuo. Murillo Arcos fundó dentro de su comunidad su propia familia, testimonio a lo largo de varias generaciones de la autenticidad en lo que creía y la fé que puso en práctica. En la foto aparece sosteniendo a su primer nieta, Geraldine, cariñosamente apodada Dinchen, hija de su hija mayor María Luisa Murillo, casada con Gerardo Senfleben. 

Testimonio también del enorme amor que profesó esta familia entre sus miembros unieron indisolublemente las descendencias de Antonio Murillo Luque y Silvia Montaño, los dos hermanos inseparables que a lo largo de sus vidas, desde su juventud hasta ya avanzada su ancianidad permanecieron juntos sirviendo en distintas congregaciones de hermanos. Antonio, siendo arquitecto, tuvo el enorme privilegio de servir construyendo innumerables Iglesias en todo el país Link a "Promesas de Eternidad" así como centros comunitarios en zonas fronterizas.  Silvia a su vez tendría también una vida absolutamente comprometida y silenciosa apoyando a las iglesias en las que se integró ayudando al prójimo. Los tres hijos de Antonio Murillo Arcos con sus descendencias constituyen junto a tantas familias cristianas igualmente comprometidas testimonios de la factibilidad y relevancia de vidas integras predicando el evangelio, desde la sencillez de sus profesiones y tareas de amor desinteresado por los demás. Estas historias nos convocan, nos penetran obligándonos a reflexionar sobre el devenir de nuestras vidas en un mundo en el que el egoísmo y el individualismo nos divide y somete a unas vidas miserables al servicio de cuestiones intrascendentes que consume nuestras vidas despojándonos de lo que realmente importa.        

             

          

viernes, 14 de marzo de 2025

El arbol genealógico de los protagonistas de la obra "La Sombra del Seminario"

La trama de la "Sombra del Seminario" pone en situación dos familias, con orígenes distintos, que se encuentran en un momento particular, el principio del siglo XX en un lugar específico: Villa Del Rosario, en la provincia de Córdoba, en la Argentina.  El cura Murillo, recién llegado de Andalucía, España, a la Argentina, representaba un vástago europeo en el que se entrelazan orígenes remotos de pintores medievales famosos con posibles mezclas con integrantes árabes que ocuparon la peninsula por 700 años hasta su recuperación en 1492, paradójicamente el mismo año del descubrimiento de América. Por el otro lado, la familia Luque, habitantes criollos oriundos de la provincia de Córdoba se habían destacado por su fortuna y devoción al catolicismo que los había llevado a erigir catedrales y levantar pueblos a sus expensas, demostrando una devoción y fidelidad a su fe que los caracterizó como familia en Villa del Rosario y varias localidades aledañas, inclusive el propio pueblo de Luque. El romance entre Antonio Murillo Arcos y Josefina Luque establecería una union que daría origen a una rama familiar particular, retratada en la "Sombra del Seminario" del árbol genealógico de ambas familias. Esta unión es precisamente el nudo central del libro en el que las dudas teológicas del protagonista central se entremezclan con su amor y devoción por la persona con quien levantara descendencia, la cual da testimonio del compromiso asumido de vivir una vida cristiana integra. 

Cabe reseñar que el árbol genealógico del protagonista directo, Antonio Murillo Arcos y su esposa Josefina Luque, surgieron tres vástagos, Maria Luisa, Silvia y Antonio, quienes a su vez levantaron sus propias descendencias. María Luisa se desposó con Gerardo Senftleben, de cuya unión nacerían tres hijos: Geraldine, Noberto y Rodolfo. Estos tres hermanos de Maria Luisa, no forman parte de la historia, pero han sido los testigos directos de los hechos allí narrados.  


Cada uno de ellos tuvo a su vez hijos. Geraldine se casó con Jorge Filsinger y tuvieron cuatro hijos varones, Alejandro, Gustavo, Ricardo, y Rodolfo. Norberto se casó con Justine y tuvieron a Adrian, Charlie, Romina y Rodolfo se casó con Angelica y tuvo a Juan Pablo. Silvia se casó con Benito Montaño con quien tuvo una hija pero que desafortunadamente falleció poco después de nacer. Antonio se casó con Mercedes Barrera con quien tuvieron a Edgardo, Marcelo y Fernando.



Podríamos continuar el árbol genealógico con sus descendientes, pero el propósito de esta breve reseña es simplemente indicar como la historia del cura que, desde su Andalucía natal en España, se trasladara a la Argentina y protagonizara una historia de amor y lucha en Villa del Rosario, Córdoba, ha estado presente en las distintas generaciones. Hay varias razones para ello. Por una parte, el hecho que se trató de una historia doblemente censurada. En primer lugar, cuando efectivamente sucedió, dado el peso del clero a principio de siglo, cuando sucedieron los hechos; y en segundo lugar, porque fue censurada cuando fue publicada por primera vez, en plena dictadura militar argentina en el año 1977. La historia ha marcado las generaciones de descendientes hasta hoy proporcionando una fuente de inspiración y referencia ciertamente apreciada y guardada por la familia extendida como un tesoro preciado. Un tesoro al que la familia ha apelado en distintos tiempos para volver a examinar la historia y aprender de la misma a partir de una mirada fresca de los hechos. 

La idiosincrasia, valores y formas de vivir de las distintas familias relacionadas con la historia, no solo han servido al acervo del grupo, sino también ha enriquecido a todas las personas vinculadas a la historia de una forma activa, porque se han involucrado en los foros y actividades de la obra, como informales, aquellos que conocen la historia y se relacionan con ella de una manera menos explicita. En todo caso, la obra continúa estableciendo relaciones, adhesiones y rechazos, reflexiones y muchos debates que es lo que la hace una obra particular en tanto plantea una narrativa que atrae al lector para internarse en los detalles de la obra.    

Esta correlación entre narrativas que trascienden el paso del tiempo con árboles genealógicos que dan testimonio del paso de las personas y familias por circunstancias y vicisitudes propias de cada época definen un entramado de personas, hechos y contextos fascinantes que invitan a la reflexión profundan y disparan la imaginación respecto a "que hubiese ocurrido si" las circunstancias y personajes de la historia hubieran sido distintos.     

miércoles, 9 de octubre de 2024

La juventud de Antonio Murillo Luque

La Sombra del Seminario, la obra que detalla la biografía de Antonio Murillo Arcos, refiere a la juventud del autor del libro, Antonio Murillo Luque. En dicha juventud escenas muy cariñosa que reflejan el enorme compañerismo de los tres hermanos, Maria, Silvia y Antonio quienes después del fallecimiento de su madre, cuando ellos eran pequeños, tuvieron una unión muy especial entre ellos. Tambien la influencia de su padre, siempre preocupado en su bienestar, especialmente su salud espiritual ha sido un baluarte que los ha acompañado cual vara tutora de sus vástagos, a lo largo de sus vidas. Las fotos familiares transmiten la union tan especial que tenían con su padre y los hermanos de la iglesia con quienes mantenían un profundo sentido de comunidad.  

Las actividades al aire libre moldearon a los jóvenes de las iglesias con las que Antonio Murillo Luque creció pastoreadas por su padre quien había dejado los hábitos como sacerdote de la iglesia católica para dedicarse parcialmente a predicar por distintas provincias argentinas, mientras se ganaba la vida trabajando en distintos empleos seculares. Una de las primeras fotos de Antonio Murillo, aun luciendo su vestidura sacerdotal data de 1914 en la que se lo puede ver sentado, con un sombrero y un habano, con la típica pose de la época para realizar fotografías. La otra fotografía, ya anciano se lo puede ver junto a sus hijas María Luisa y Silvia con sus tres queridos nietos, Norbert, Geraldine y Rudi paseando en Buenos Aires. En el hogar de María Luisa, su primera hija nacida en Málaga (España) terminaría sus días rodeado del cariño de sus tres hijos y nietos. Su vida fue muy especial por muchos motivos. En primer lugar, por su decisión de dejar los hábitos y comenzar una vida totalmente nueva y diferente en paz con su conciencia con seguir las enseñanzas de la biblia aplicada directamente a su vida y a través de ello establecer una familia a la cual inculcar los valores que defendió toda su vida.  

 

Su hijo Antonio, el autor del libre tenía varias aficiones. Por una parte, a la música, la cual la acompañó toda su vida, con una habilidad innata para tocar cualquier tipo de instrumentos. Pero, por otro lado, también tenía una afición muy marcada por los automóviles, adquiriendo en su juventud apenas alcanzó la mayoría de edad uno que fue la delicia de su familia.  Pero sin duda la mayor de sus pasiones fueron la arquitectura, dentro de la cual tuvo una destacada actividad, documentada en el libro "Promesas de Eternidad. La Arquitectura de Antonio Murillo Luque en la era de la Sustentabilidad"  
La otra gran pasión fue su familia. El vínculo que mantuvo con su padre fue muy estrecho. El libro, La Sombra del Seminario en verdad fue escrito en su borrador por su padre, el cual una vez que partió a la patria celestial, nació en Antonio el deseo de escribir su historia agregándole distintas secciones, incluyendo versos escritos por su hijo Marcelo Murillo. Este libro registra muchas de las escenas retratadas en estas fotos extraídas del álbum familiar. Antonio escribió un segundo libro que nunca llegó a publicar la vida de su familia con el protagonismo de su hijo mayor Edgardo.     
Maria Luisa y Gerardo Senftleben fueron una pareja que se conocieron en Córdoba pero se radicaron en Buenos Aires donde conformaron una familia con sus tres hijos. Su hogar el epicentro de la familia Murillo, los tíos Antonio y Silvia y el abuelo Antonio con quienes pasaron grandes momentos de paseos y amor entrañable entre ellos y su comunidad. Este sentido profundo de familia puede encontrase en los hogares constituidos por sus tres hijos, María Luisa, Silvia y Antonio.  

Otros de los paseos familiares típicos fueron las excursiones en las montañas de Córdoba donde los jóvenes realizaban los típicos pic-nic de la época que disfrutaban realizando excursiones, mateadas y guitarreadas, leyendo pasajes de la biblia y entonando coros e himnos que los llenaban de alegría. No se trataba solo de "pasarla bien" sino que eran momentos de contemplación de la naturaleza como creación divina y a partir de dicha contemplación, la renovación espiritual necesaria para cumplir con sus cometidos en la vida. 

Su hija Silvia se casó con Benito Montaño. Silvia siempre tuvo un carácter afable y muy amigable que le permitió forjar grandes amistades en la vida. La pareja nunca tuvo hijos, pero esto no impidió que volcaran todo su amor en sus sobrinos, Norbert, Rudi y Geraldina, por parte de María Luisa y Gerardo; así como Edgardo, Marcelo y Fernando por parte de Antonio y Mercedes. Este sentido de amistad extendida puede advertirse en las escenas entrañables familiares en las que los tíos Silvia y Benito tuvieron un lugar central acompañando la niñez y juventud de sus sobrinos, creciendo con ellos
Esta última foto retrata muy bien una escena en la que se puede ver a Antonio Murillo Luque sentado en el centro rodeado de sus amistades y hermanos en la fe, disfrutando un rato de solaz y compañerismo. La vida dura que enfrentó la familia cuando Antonio Murillo Arcos dedicara su vida a la prédica del evangelio no impidió que su familia disfrutara de la alegría de vivir y cultivar amistades permanentes que dejarían huellas profundas en su vida personal y familiar. La vida de esta familia, profundamente entrelazada con la de otras muchas en Córdoba y en Buenos Aires son testimonios viviendas de una época y una fe que ha trascendido de generación en generación.    

viernes, 6 de septiembre de 2024

Video del acto de lanzamiento de "La Sombra del Seminario"

El video presentado registra el discurso del autor en dicha ocasión, resumiendo el contenido de la obra, nada más y nada menos que la vida de su familia narrada en primera persona por el personaje central, su padre.  Como el mismo Antonio Murillo Luque contara, prometió a su padre publicar las memorias que tan meticulosamente había registrado en su diario, desde el tiempo que vivió en su España natal, su viaje a la Argentina como sacerdote y su experiencia pastoral que lo llevará a abandonar los hábitos, formar una familia con quien se convertiría en su esposa, Josefina Luque. Este acto de lanzamiento permitió no solo que el propio autor expusiera con su propia boca los sucesos más importantes narrados en su obra, sino también congregar familiares y amigos cuya presencia estableció un hito en el desarrollo de la propia historia del libro ya que estas personas constituyen testimonios vivientes del linaje de la familia y sus allegados más próximo. No se trata de un linaje soberbio y orgulloso por sus orígenes sino quienes comparten humildemente una historia en común y han sido bendecidos por la historia misma narrada en el libro, el cual en distintas geografías y épocas ponen en evidencia el poder de transformación de Dios, lejos de las rigideces y falta de humanidad que desafortunadamente ocurre en el cristianismo formal, afortunadamente en este caso, reemplazado por una fe viva y eficaz capaz de transformar la vida de las personas. 

Entre los asistentes, la presentación seguida de un intercambio de preguntas y respuestas y camaradería entre los asistentes aportaron elementos complementarios a la historia del libro. La prima "Pola" estuvo entre los presentes, quien es descendiente directa del hermano del protagonista de la obra, cuya familia también migró a la Argentina. Al igual que innumerables hermanos de la iglesia del Libertador (av del Libertador 8650) como así también de la Iglesia en Villa Real quienes tuvieron la oportunidad de conocer la obra de Antonio Murillo Luque y acompañar al arquitecto en la narrativa de la Sombra del Seminario. 

El Arq. Jorge Scoppazo quien tuvo a su cargo realizar los comentarios del libro y dar contexto de la época en la que fue escrito, contando anécdotas propias que enriquecieron significativamente el encuentro. Scopazzo hizo una reseña del contenido central de la obra refiriendo a la época en que transcurre, principio de siglo y en la que es escrita, plena década de 1970, ambas con sus desafíos particulares a tener en cuenta. Dicha transferencia de épocas narradas en otras épocas en primera persona define, según Scopazzo, una cualidad propia de la obra que asume un carácter atemporal al adentrase en los dilemas y vicisitudes propias del alma humana al enfrentarse al dilema entre el deseo de cumplir con la voluntad de Dios y la rebelion frente a los abusos de los seres humanos a cargo de la representación de la religión. Tambien fueron parte del encuentro vecinos y conocidos que fueron parte de la historia y quisieron estar presentes, muchos de los cuales tuvieron un papel fundamental en la documentación del libro, rescatando la historia del olvido. 

Tal es el caso de su prohibición en la década del ´70s en plena época de la dictadura militar por "atentar contra los valores establecidos" y su distribución en secreto en quioscos y librerías de la ciudad de Buenos Aires y el gran Buenos Aires. Posteriormente su distribución en todo el país e inclusive su arribo en distintas formas a otras capitales del mundo, entre las que se destacan la Ciudad de México, Bogotá y Washington DC. Su hijo Marcelo, autor de las paráfrasis del libro y fiel acompañante en el proceso de edición y publicación hizo asimismo uso de la palabra para proveer de detalles obtenidos de la historia recogidos a posteriori de haber sido escrita incluyendo información sobre los lugares e instituciones donde transcurre la obra como el seminario de San Cecilio en la Alhama de Granada (España), lugares en la provincia de Córdoba (Argentina) y los distintos viajes misioneros realizados por el protagonista del libro. 


    

       

El video puede accederse en el siguiente Link  

jueves, 18 de mayo de 2023

El contexto familiar de "La Sombra del Seminario"


Un libro siempre es el recorte de una historia en el que intervienen distintos personajes, un guion que cuenta una historia determinada, sin adentrarse en todos los detalles relacionados con las vidas y circunstancias de las personas y hechos que se suceden en el relato. La fuerza expresiva de "La Sombra del Seminario" consiste precisamente en la caracterización de los personajes que intervienen y la sucesión de hechos que van llevando al pequeño Antonio a adoptar los hábitos convirtiéndose así en sacerdote, viajar a la Argentina, en un momento fundacional del país, a convertirse en un verdadero cristiano asumiendo la hipocresía dela región oficial, dejando los hábitos y viviendo una nueva vida, incidiendo en quienes lo rodeaban y marcando una diferencia notable en el devenir de los hechos. 

Pero el derrotero de esta historia enhebra como un tejido, muy sutilmente otras historias relacionada con muchas personas claves tanto en España como en la Argentina, como así mismo su familia, el propio autor del libro, su hijo Antonio Murillo Luque, sus hermanas, María Luisa y Silvia, con sus respectivos esposos e hijos; como asimismo su esposa Mercedes e hijos. La comunidad de Antonio Murillo Arcos, conformada en Córdoba ha prosperado en muchísimos miembros de su iglesia, amigos y allegados, con quienes compartió misiones a distintas localidades, desvelos por ayudar a los necesitados y proyectos que han sentado las bases de la obra en esa provincia.  


Estos descendientes de Antonio, ya vivieron en pleno siglo XX, son objeto de historias particulares en las que el recorrido de la "Sombra del Seminario" ha dejado una huella indeleble, cual estela que se extiende al infinito al cruzar un océano que parece no tener limites. 

Empezando con la vida del autor del libro, Antonio Murillo Luque es quizá menester explicar que en verdad escribió el libro utilizando un manuscrito escrito por su padre, a quien en su lecho de muerte había prometido editarlo y publicarlo para que todo el mundo pudiera conocer sus memorias y a partir de ello, desenterrar los secretos almacenados a lo largo de su vida de sacerdote, primero, luego disidente y los avatares propios que tuvo que enfrentar como esposo, viudo y padre de familia en un tiempo y un lugar muy difícil. Antonio (hijo) fue parte de esa historia, graduándose y ejerciendo como arquitecto, no solo en la provincia de Córdoba, donde transcurre gran parte del libro, sino también en la provincia de Corrientes y en Buenos Aires, la capital del país. También fue un destacado proyectista y constructor de iglesias en todo el país y fue pionero junto a don Jose Bongarrá de la construcción de escuelas evangélicas y escuelas rurales en áreas fronterizas, como el caso de Aluminé y Andacollo en la provincia de Neuquén; Agua Escondida, Mendoza; Brea Pozo, Santiago del Estero y Comandante Andresito en Misiones. Tuvo un rol destacado en la construcción de edificios en altura y barrios en Buenos Aires. Sus obras fueron compendiadas y publicadas en el libro "Promesas de Eternidad" Link a "Promesas de Eternidad".         

Pero Antonio tuvo también unos sobrinos que quería mucho y aparecen mencionados en el libro como la alegría del abuelo Antonio Murillo Arcos, hijos de María Luisa y Gerardo Senftleben.   María Luisa tuvo tres hijos: Geraldine (Dinchen), Norbert y Rudy, quienes conocieron y jugaron en el regazo de su abuelo Antonio Murillo Arcos y han tenido hijos y nietos que continúan emocionalmente relacionado con la historia no solo de su abuelo, sino también de su obra misionera.  



Aunque tanto María Luisa, como Silvia, sus esposos y el mismo Antonio Murillo Luque partieron a la presencia de Dios, su legado, al igual que el de su padre, continúa iluminando a su descendencia y a través de ella, a las comunidades en las que se insertan en lugares distantes de la Argentina, pero también en España, los Estados Unidos, África y Oriente Medio, donde sus distintos vástagos y hermanos en la fe han llegado.

 Vale decir también que Gerardo Senftleben fue un apasionado traductor de un autor alemán desconocido en los países hispanoparlantes, el profesor Félix Béttex, quien escribió una notable cantidad de libros en los que reflexiona y enseña sobre verdades espirituales. Esta previsto publicar estos trabajos entre los que se destacan títulos sugestivos como "La Canción de la Creación" y otros ensayos. Silvia Murillo se casó a su vez con Benito Montaño, con quien aunque no tuvieron hijos, fueron entrañables tíos y padres espirituales de muchos, cuyas buenas obras aún continúan acompañando al clan familiar y allegados de iglesias y grupos sociales varios.    

La propia familia nuclear de Antonio, su esposa Mercedes y sus tres hijos, Edgardo, Marcelo y Fernando, han sido objeto de otro libro de Antonio, "Enséñame Edgard", el cual aunque nunca fue publicado fue desarrollado, aunque no concluido por Antonio.  Este trabajo cuenta la experiencia de un padre a cuyo hijo se manifiesta una enfermedad mental sin diagnostico claro, entre autismo y demencia, y todas las vicisitudes que la familia debe afrontar en una época en la que se recomendaba el aislamiento de la persona y tratamientos muy agresivos como el electro-shock. El libro relata en primera persona la cadena de decisiones que el matrimonio debe tomar con respecto al mejor tratamiento para su hijo, la relación de la evolución de su salud mental con cuestiones de fe, puesta a prueba en una forma muy clara y con notables resultados, la crianza de sus otros hijos, etc. Es realmente un manual de enorme ayuda a familias e individuos enfrentando situaciones parecidas, abordando dilemas y complejidades que aportan a enfrentar el dolor y la angustia sobre el sólido fundamento de la fe, no en una religión o una creencia sino en el fundamento de las enseñanzas bíblicas arcanas y la experiencia de su aplicación práctica en la escuela de la vida. Esa escuela que ya había enseñado a Antonio (padre) y ahora volvía a enseñar muchas décadas después a Antonio (hijo). Este testimonio elocuente de dos generaciones habla en forma poderosa en nuestra época sobre la importancia de vidas consagradas a Dios aplicando en forma práctica sus enseñanzas para entender el sentido de trascendencia de sus actos enfrentando con valentía, convicción y humildad los retos y pruebas de le existencia, en lugar de sucumbir al cinismo, la amargura y el descreimiento de valores más allá de la muerte y el dolor propio de la existencia humana. Este aprendizaje adquirido de generación a generación ha sido costoso, las vidas consagradas de aquellos que en cada época han cumplido como dijera el apostol Pablo habiendo "corrido la carrera y peleado la buena batalla...guardando la fe", para quienes queda reserva una corona que dará El Todopoderoso, de quien aunque poco conocieron en sus vidas, fue suficiente para asumir la perspectiva correcta de la vida y a partir de ello, vivirlas con sentido de trascendencia.     

domingo, 7 de mayo de 2023

Aniversario 50 años de construcción del Centro Comunitario Rural Evangelico de Andacollo

El pasado domingo 30 de abril se celebró en la localidad de Andacollo, Neuquén, 50 años de la inauguración del primer Centro Comunitario Rural Evangélico. Corría el año 1973 y el arquitecto Antonio Murillo Luque viajaba invitado por el pastor Bongarrá a la provincia de Neuquén para decidir la localización y diseño más apropiado para lo que sería la primera escuela rural evangélica en la Patagonia Argentina. Era un momento muy particular del país y de la provincia, en la que se estaban estableciendo los fundamentos para su desarrollo y muchos de sus territorios eran todavía inaccesibles.  

Este desafío profesional, construir escuelas rurales en plena cordillera de los Andes para poblaciones rurales con perfiles criollos y de comunidades originarios fascinó al arquitecto, desplegando una enorme creatividad en el diseño adaptado a un clima riguroso, la elección de materiales disponibles localmente y la introducción de técnicas constructivas que aseguraran su durabilidad. Pero también constituyó un desafío espiritual significativo. Dejar atrás la comodidad de construir en la ciudad para alcanzar sirviendo a personas de otras culturas viviendo en la frontera. La historia de su padre, el sacerdote católico protagonista de "La Sombra del Seminario" volvió una vez más a inspirar a Antonio a decidir trabajar y esforzarse por la causa del evangelio. Pero esta búsqueda de servir al prójimo de una manera integral, es decir, no solo brindándole los medios para educarse, aprendiendo a leer y a escribir, se vio complementada con una formación espiritual que indicase claramente el sentido de la vida.  

A 50 años de dicha fundación, el pueblo de Andacollo festejó la presencia del Centro Comunitario invitando a sus docentes, exalumnos y figuras representativas de la comunidad recreando historias y testimonios que  hablan elocuentemente de la obra realizada y su legado presente. Historias de la relación del arquitecto con quienes trabajaron en la obra y el diálogo profundo sobre las verdades del evangelio trascienden esa época transmitiendo esas verdades a las generaciones presentes. En el acto se entregó junto a muchas otras personas una placa recordatoria a Marcelo Alejandro Murillo, hijo del arquitecto, presente en el evento. La visita permitió desentrañar historias del pasado estrechamente enlazadas en el presente. Como la historia de uno de los albañiles de la obra que habiendo recibido el obsequio de una biblia por parte del arquitecto, se excusar de aceptar por no saber leer y escribir. Ante la negativa, el arquitecto insistió ofreciendo dar el obsequio sagrado a su hijo, estudiante del centro, a través de quien entró el evangelio a ese hogar. Milagrosamente y propio de esas historias que nos entrelazan profundamente en nuestras vidas Marcelo tuvo el privilegio de participar de la boda de este muchacho, hoy ya un hombre, a través de quien la luz del evangelio iluminó a su familia y a través de ella a toda la comunidad de Andacollo.    

El evento contó con innumerables participantes, desde los primeros docentes y alumnos, hasta el testimonio de personas diversas de la comunidad que con lágrimas en los ojos recordaron los años pasados en los que sobre bases sólidas se erigió un testimonio educativo que fructificó generosamente en vidas transformadas y una localidad llena de felicidad. Después de entonar el himno de los centros comunitarios, hizo uso de la palabra Benito Bongarrá, hijo de don José y director por muchos años de los centros, que junto a su esposa Ana y sus hijos Natanael, Maximiliano y Axel compartieron  un himno de su autoría en recuerdo de la celebración de los 50 años.  La orquesta del pueblo y los bomberos voluntarios participaron también de la celebración. Andacollo se vistió de fiesta con esta celebración abriendo las puertas de las diversas instituciones, desde el municipio hasta los vecinos participantes de los centros en calidad de padres y alumnos, así como aquellos relacionados de una manera u otra con el quehacer educativo.  

Parte de la historia de la misión evangélica en villa real incluye sucesos milagrosos como el accidente aéreo sufrido con don José y Benito Bongarrá, junto al piloto de la nave, Eduardo Moreira, en plenos andes. Periódicamente, se recuerda esta fecha como un "nuevo nacimiento", haciendo los sobrevivientes suyas aquellas palabras del apóstol "..y si vivimos, para El vivimos, y si morimos, para El, morimos. Sea que vivamos o que muramos, somos del Señor..."    

El hijo del autor de "La Sombra del Seminario" continuando con el derrotero familiar de honrar a Dios a través de la profesión y el servicio al prójimo, pudo experimentar de qué manera la vida y obra de Antonio Murillo Luque ha dejado una huella en Andacollo. Y como esta huella a cincuenta años de la piedra fundamental del Centro Comunitario Rural continua sirviendo al propósito de albergar la educación y desarrollo espiritual de familias deseosas de vivir con integridad.   

El video del evento completo se encuentra disponible en Video completo del evento aniversario 

viernes, 2 de septiembre de 2022

Video del Arq. Antonio Murillo Luque contando anécdota de la "Sombra del Seminario".


Este video fue grabado en el otoño de 2019, poco antes que el Arquitecto Antonio Murillo Luque cumpliera los 100 años. Aunque se trata de un video casero tiene un enorme valor simbólico ya que el autor de la "Sombra del Seminario" refiere un relato inédito respecto a su experiencia personal en torno a una historia que narra de su niñez en la que presenta la experiencia de un rey anciano que teme ante una batalla que debe enfrentar y golpeando su pecho se dice a sí mismo "tiembla cuerpo mío pues no sabes a donde te llevo" dando a entender que el "valor echa fuera el temor". Esta historia de su niñez la relaciona con su obra, "La Sombra del Seminario" al recordar a sus abuelos, quienes tras sufrir un terremoto en el pueblo natal de su padre, protagonista de la obra, en la Alhama de Granada, España, su madre responde al ofrecimiento del Rey, pidiendo que su hijo Antonio, tomase los hábitos como sacerdote de la Iglesia Católica Romana.       

A partir del relato de la historia de su familia, inicia la historia de la "Sombra del Seminario" con el joven Antonio ingresando al Seminario de San Benito enfrentando las vicisitudes de la vida, la doble moral de las instituciones que decían defender la fe cristiana frente a la simpleza de un muchacho sobreviviente de un terremoto, cuya madre por su gran deseo de favorecerlo con el mayor de los dones, la comunión con Dios. Claro que jamás imaginaría el camino que había alentado para su hijo, de replanteo espiritual y una búsqueda que lo llevaría hasta la Argentina, donde conocería a su compañera y esposa que le daría tres hijos, su descendencia, narrado en la historia del libro.  

A dos años del fallecimiento de Antonio, vaya este video en recordación de su obra que sigue enseñando "la senda estrecha que lleva a la vida y pocos son los que la transitan...."